Testimoniales de vida
La historia de Ryan

"Nunca estuve buscando una bala de plata, sólo por el potencial para ayudar a mi hijo y quizás a otros niños como él."
Mary Schneider, madre de Ryan, quien fuera tratado de parálisis cerebral con sus propias células neonatales Los médicos se mostraron cautelosamente optimistas cuando Mary Schneider les dijo que quería utilizar las células neonatales que se habían almacenado cuando su hijo Ryan nació, para tratar su parálisis cerebral. "Cuando tu hijo está en problemas recurres a todos los recursos disponibles para mejorar su situación," dijo Mary.

Ninguna bala de plata

Los problemas de Ryan habían comenzado antes. Después de su nacimiento, Ryan tenía problemas de alimentación y más tarde tuvo pérdidas importantes en el desarrollo de sus habilidades motoras. A la edad de dos años, la parte superior de su cuerpo estaba débil y su apetito, muy pobre. Mientras que el vocabulario de otros bebés aumentaba, Ryan sólo podía decir dos palabras. El pediatra de la familia Schneider los refirió a un neurólogo, quien diagnosticó a Ryan, de sólo dos años de edad, una leve parálisis cerebral.
"Después de haber escuchado el diagnóstico, mi esposo y yo sentimos como un fuerte golpe en el estómago," comentó Mary.
Ryan estaba teniendo adelantos muy limitados con la terapia física y de lenguaje tradicional. Al recordar sus padres que habían almacenado las células madre del cordón de Ryan con CBR, Mary y su esposo se dedicaron a buscar a un médico que estuviera dispuesto a infundirle a Ryan sus propias células madre para curarlo de su parálisis cerebral. Después de haberle explicado sobre el procedimiento al Director Nacional de la United Cerebral Palsy Foundation, en Washington, D.C., él se mostraba aprehensible, pero quiso que se le informara sobre el progreso de Ryan. Él les dijo a los familiares que Ryan sería el primer niño en el país en recibir este tipo de terapia para tratar su parálisis cerebral.
"Nunca pretendí buscar una bala de plata, sólo el potencial que pudiera salvar a mi hijo y quizás a otros niños como él,"explicaba Mary.

Ryan nos presenta un progreso significativo
Los señores Schneider encontraron lo que estaban buscando. Ryan fue infundido con sus propias células madre en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, en 2005. "En el caso de Ryan, lo peor que podía pasar era que no pasara nada," recalcó Mary.
Pero algo pasó. Poco después del tratamiento, la condición de Ryan mejoró significativamente. Sus padres dicen que ha aumentado de peso y la movilidad de sus manos y brazos ha mejorado. Además, ya habla muchas más palabras. Sus padres creen que él no hubiera podido alcanzar este progreso sin la terapia celular. Mary continúa llevando un control detallado de su adelanto para eventualmente proporcionar evidencia del nuevo desarrollo de Ryan. Ella aconseja a otros padres, en situación similar, hacer lo mismo.
"No tomen el diagnóstico de su hijo como algo definitivo," dice Mary. "Infórmate, investiga, llama, pregunta y no escuches a aquellos que te dicen que nunca se ha hecho, haz que suceda. Nunca sabrás cuánta más gente se podrá beneficiar de todo lo que tú has hecho por tu hijo."
El camino de Mary para ayudar a su hijo la ha motivado a platicar con médicos y otras madres sobre su propia experiencia. Siempre se sorprende al ver cuántas familias desconocen sobre el almacenamiento de sangre del cordón umbilical o simplemente, no lo consideran. El saber cuánto ha ayudado a Ryan, ha hecho que ahora, Mary y su familia se junten para regalar en los baby showers un paquete de almacenamiento de sangre del cordón para la futura madre.
"La idea de que el dinero que se invierte en el almacenamiento de sangre del cordón es mejor invertirlo en un fondo para la educación universitaria del bebé, es un razonamiento muy pobre. Qué pasaría si tu hijo no lograra llegar siquiera a la universidad por razones médicas y quizás ni siquiera llegue a la edad universitaria. La sangre del cordón es un valioso recurso del cual la ciencia apenas está descubriendo su enorme potencial."