Testimoniales de vida
La historia de Abby

Una nueva esperanza para el daño cerebral. Abby Pell

Catherine Pell es una madre que nunca tomaría un no como respuesta. Especialmente cuando se trata de Abby, la menor de los cinco hijos de Catherine y su esposo William. Abby, de seis meses, tiene daño cerebral por anoxia, una condición causada por la falta de oxígeno en el cerebro, durante el nacimiento.

Según una evaluación que se le hizo en el Children's Hospital, en Washington, D.C., cuando tenía dos meses, Abby presentaba daño cerebral, de moderado a severo, en tres de los cuatro lóbulos de su cerebro. Los médicos predijeron que su desarrollo probablemente sería anormal.

Firmemente comprometidos en encontrar un tratamiento que ayudara a su hija, los señores Pell tomaron una determinación muy valiente. Ellos estaban familiarizados con las recientes investigaciones en células madre y guardaron las células madre del cordón de Abby en Cord Blood Registry® (CBR®). Todo lo que necesitaban ahora era un médico que las utilizara para tratar a Abby.

 

El camino comienza

Cathy consultó a los neurólogos en la Developmental Clinic at Children's Hospital, donde Abby fue primero diagnosticada. "Pregunté, rogué e imploré" cuenta Cathy. "Tengo sus células madre del cordón, ¿no se puede hacer algo con ellas?"

Los médicos, reacios a practicar un tratamiento experimental, informaron a la familia que tratar de reparar el daño cerebral de Abby con células madre del cordón, probablemente no funcionaría.
En su búsqueda, Cathy se enteró de un estudio piloto, que se había realizado en México, con resultados muy prometedores. Siete niños con parálisis cerebral y una niña de cuatro años, con microcefalia, fueron tratados exitosamente con células madre del cordón, no relacionadas. William y Cathy no querían sacar del país a su hijita. Abby tenía sus propias células madre, ¿Por qué ella no podía recibir el tratamiento experimental en los Estados Unidos?

Cathy acudió al National Institutes of Health (NIH) y a la Clínica Mayo, pero en ambos lugares la rechazaron. "No puedo entenderlo" decía Cathy. "Puedo conseguir inyecciones de Botox y liposucción a la vuelta de la esquina, pero no una aplicación intravenosa de 20 minutos para mi hija, con sus propias células madre."

 

Una respuesta para Abby

Cathy estaba decidida a no renunciar y contactó a la Dra. Joanne Kurtzberg, de la Universidad de North Carolina. La Dra. Kurtzberg no estaba familiarizada con los estudios de sangre del cordón que se habían realizado en México. Sin embargo, sí estaba dispuesta a ofrecer la solución que la familia Pell estaba buscando. "Ella me dijo que, ya que habíamos guardado la sangre del cordón de Abby y que podíamos llevarla a North Carolina, ella haría la transfusión." Explica Cathy.

Los señores Pell empacaron sus maletas y se llevaron a Abby, de cinco meses, a ver a la Dra. Kurtzberg. Por  petición de la Dra. Kurtzberg, CBR transfirió, inmediatamente, las células madre de Abby a la Universidad de Duke.
Abby fue sometida a la infusión experimental para tratar su daño cerebral por anoxia, utilizando sus propias células madre, el 15 de febrero de 2005.

Sin promesas
Los médicos no pueden garantizar que la infusión haya dado resultado. Lo que sí saben es que el cerebro de los niños experimenta el máximo desarrollo durante los primeros dos años de vida. Si las células madre van a ayudar, tienen la mejor probabilidad de funcionar si se aplican en una etapa muy temprana.
A pesar de la incertidumbre de la comunidad médica, William y Cathy están convencidos de que el trasplante fue la mejor opción para Abby. "Ya he comenzado a ver los resultados. Sólo dos semanas después del tratamiento, ella me miró y me sonrió: nos conectamos por primera vez" dijo Cathy. "Antes, ella no detectaba los objetos con sus ojos, ahora sí. Tenemos esperanzas. En lo que a mí concierne, está funcionando. Realmente está funcionando."